Enrique Eskenazi, fundador del Grupo Petersen, falleció a los 99 años dejando un legado de innovación y liderazgo en diversos sectores. A lo largo de su vida, transformó industrias como la agroindustria, la energía y las finanzas, consolidando su figura como uno de los empresarios más influyentes de Argentina. Su compromiso con la familia y la sociedad perdura más allá de su partida.
Eskenazi nació en Santa Fe y, desde joven, mostró una gran vocación por el conocimiento. Se graduó en ingeniería química y continuó su formación en instituciones de renombre internacional. Su carrera comenzó en el Grupo Bunge y Born, pero fue en la década de 1980 cuando asumió el liderazgo de la constructora Petersen, marcando el inicio de una etapa de expansión y diversificación.
Durante su mandato, el Grupo Petersen incursionó en sectores clave, como la energía y la banca. Su participación en YPF, adquirida en 2008, fue uno de los hitos más destacados de su carrera. A pesar de los desafíos, como la expropiación de la petrolera en 2012, el grupo continuó expandiéndose, convirtiéndose en un holding con presencia en todo el país.
Además de su éxito empresarial, Eskenazi tuvo un fuerte compromiso social y cultural. Fomentó el diálogo interreligioso y promovió iniciativas culturales, como el desarrollo de la Plaza del Vaticano en Buenos Aires. Su legado, basado en principios éticos y humanistas, continuará inspirando a futuras generaciones.











