Cuando nos sentimos cansados, solemos recurrir al café o algo dulce. Pero hay formas más saludables y duraderas de recuperar la energía a través de la alimentación.
Sumá estos alimentos a tu dieta diaria:
- Avena: energía sostenida gracias a su fibra.
- Banana: rica en potasio y fácil de digerir.
- Frutos secos: grasas buenas y proteínas.
- Huevos: fuente completa de nutrientes.
- Palta: grasa saludable y saciedad.
- Legumbres: proteínas vegetales que sostienen el ritmo.
- Agua: la deshidratación también agota.
La clave está en evitar los picos y caídas de energía que genera el azúcar. Lo ideal es combinar carbohidratos complejos con proteínas y grasas buenas.
Comer cada 3 o 4 horas también ayuda a mantener estables los niveles de glucosa y evitar la sensación de fatiga repentina.
Además, el desayuno es clave: empezar el día con alimentos reales (no solo café) mejora la atención y el rendimiento mental.
Sentirte con energía no depende solo del descanso: también de lo que ponés en tu plato.










