Los vecinos de Palermo manifiestan su preocupación ante una serie de episodios de vandalismo que afectan a sus vehículos estacionados en la vía pública. En los últimos días, se han multiplicado las denuncias por roturas de vidrios, que en algunos casos incluyen intentos de robo de objetos personales del interior de los autos.

Una serie de actos vandálicos contra vehículos estacionados ha generado alarma entre los vecinos del barrio porteño de Palermo. En un sector específico que conecta calles internas con importantes avenidas como Santa Fe, Luis María Campos y Dorrego, los residentes denuncian la rotura sistemática de vidrios de autos. Estas calles, cercanas a las vías del tren Mitre y a la estación Ministro Carranza, se caracterizan por una escasa circulación y una notable falta de presencia policial, lo que las convierte en un blanco frecuente para este tipo de ataques.

Los episodios no son catalogados como robos, ya que, en la mayoría de los casos, los delincuentes no sustraen objetos del interior de los autos, sino que simplemente los dañan. Esto genera indignación entre los damnificados, quienes sostienen que se trata de actos de pura violencia sin ningún móvil aparente. Zonas como los pasajes Emilio Ravignani y Ancón han sido señaladas como puntos críticos. Los vecinos relatan múltiples incidentes ocurridos en pocos días, lo que alimenta el clima de inseguridad. Incluso en áreas con cámaras de vigilancia, los ataques continúan, sin que eso represente una disuasión efectiva para los responsables.

Algunos testigos aseguran haber visto a individuos encapuchados arrojando piedras para luego huir rápidamente del lugar. La Policía de la Ciudad, al recibir alertas por estos hechos, ha constatado los daños e incluso reveló que algunos de sus propios vehículos personales también fueron atacados. 

Si bien buscan reforzar la vigilancia en los sectores más comprometidos, admiten que muchos de estos episodios son protagonizados por personas en situación de calle que padecen trastornos mentales o están bajo los efectos de sustancias, lo que complica aún más la posibilidad de prevenir este tipo de agresiones.

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