Las tres víctimas eran dos amigas cercanas y una prima segunda de Yiya Murano, quien las engañó con la falsa promesa de que podrían multiplicar sus inversiones. Aprovechando la confianza que tenían en ella, Murano las convenció de prestarle grandes sumas de dinero.

María Bernardina de las Mercedes Bolla Aponte de Murano, conocida como «Yiya Murano, la envenenadora de Monserrat», fue una de las asesinas más frías y calculadoras de la historia de Argentina. Tras engañar a dos amigas y una prima segunda con promesas de multiplicar sus inversiones, terminó matándolas para no devolverles el dinero que les había pedido prestado. Nació el 20 de mayo de 1930 y, aunque fue condenada a prisión perpetua, obtuvo una reducción de su condena gracias a la ley del dos por uno, cumpliendo solo 16 años de prisión en dos etapas.

Murano se casó en 1953 con el abogado Antonio Murano y mantenía una vida ligada a relaciones extramatrimoniales, lo que le permitió tener varios amantes. Su hijo, Martín Murano, comentó en entrevistas que su madre mostró una gran frialdad al cometer los crímenes y que los hechos eran «más increíbles que una ficción». A través de falsas promesas de ganancias, Yiya convenció a sus víctimas de entregarle grandes sumas de dinero, pero lo que parecía ser una oportunidad de inversión se convirtió en una trampa mortal. La muerte de cada una de sus víctimas estuvo marcada por el uso del veneno, específicamente cianuro, y fue manipulada para evitar que las muertes fueran investigadas adecuadamente.

El primero de los crímenes ocurrió en febrero de 1979, cuando Nilda Adelina Gamba comenzó a sentirse mal después de tomar el té con Murano. La mujer murió a la madrugada, y el certificado de defunción fue falsificado para evitar que se realizara una autopsia. Un mes después, otra víctima, Lelia Elida «Chicha» Formisano, también fue envenenada tras beber té con Yiya, y su muerte fue igualmente registrada como un infarto. La última víctima, Carmen Zulema «Mema» del Giorgio, falleció en circunstancias similares, lo que despertó las sospechas de la hija de «Mema», quien comenzó a investigar las muertes y descubrió que todas tenían algo en común: la implicación de Murano.

Las investigaciones finalmente llevaron a la detención de Yiya Murano el 27 de abril de 1979, aunque inicialmente las autopsias no pudieron confirmar el envenenamiento en las primeras dos víctimas debido a la descomposición de los cuerpos. Sin embargo, el análisis de las vísceras de «Mema» reveló la presencia de cianuro, confirmando el envenenamiento. Murano fue condenada a prisión perpetua por triple homicidio, pero debido a la ley del dos por uno, salió de prisión en 1995 tras cumplir solo 16 años. Vivió sus últimos años en una residencia geriátrica, donde ocasionalmente daba entrevistas para la televisión, hasta su fallecimiento en 2014.

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