El auge del trabajo remoto ha traído beneficios evidentes: flexibilidad, reducción de costos y acceso a talento global. Sin embargo, también ha expuesto a empresas y trabajadores a un riesgo creciente y muchas veces subestimado: las amenazas cibernéticas.

Con más dispositivos conectados fuera de las redes corporativas tradicionales, los hackers han encontrado nuevas oportunidades para atacar. Phishing, ransomware, robo de identidad digital y accesos no autorizados se han convertido en amenazas cotidianas. El simple hecho de conectarse desde una red Wi-Fi pública o usar una contraseña débil puede abrir una puerta peligrosa a los ciberdelincuentes.

Frente a esto, la ciberseguridad ya no es solo un asunto de departamentos técnicos, sino una responsabilidad compartida. Las empresas deben invertir en formación, autentificación multifactor, cifrado de datos y herramientas de monitoreo, mientras que los trabajadores deben adoptar buenas prácticas como actualizar software, evitar enlaces sospechosos y usar VPN.

En un mundo cada vez más digital, proteger la información es tan importante como generarla. La seguridad digital no es opcional: es la base de la confianza en la nueva era del trabajo.

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