Compartir la vida con una mascota no solo es una experiencia afectiva, sino que también puede tener beneficios concretos para la salud mental. Perros, gatos y otros animales de compañía generan vínculos que reducen el estrés y mejoran el bienestar emocional.

Uno de los principales efectos es la reducción de la ansiedad. Acariciar a una mascota o simplemente estar en su compañía puede disminuir la presión arterial y reducir los niveles de cortisol, la hormona del estrés. Esto es especialmente útil en momentos de tensión o soledad.

Las mascotas también fomentan la rutina y la responsabilidad, lo cual es beneficioso para personas que enfrentan depresión o trastornos del ánimo. Tener que cuidar a otro ser vivo da un propósito diario que ayuda a mantener una estructura emocional más estable.

En el caso de los perros, pasearlos diariamente implica actividad física, contacto con otras personas y exposición al aire libre. Todo esto contribuye a mejorar el estado de ánimo y reducir el aislamiento social, un factor de riesgo en problemas de salud mental.

Además, las mascotas brindan compañía incondicional. Su presencia constante genera una sensación de afecto y aceptación que puede ser especialmente valiosa para quienes atraviesan momentos difíciles a nivel personal o emocional.

Por último, estudios en terapia asistida con animales muestran mejoras significativas en pacientes con trastornos como el autismo, el estrés postraumático y la ansiedad social. Las mascotas no reemplazan un tratamiento profesional, pero sí pueden ser un gran complemento.

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