Milei expresó que su postura tiene que ver con una cuestión de formas, y remarcó que, dado que constantemente se le exige cuidar las formas en su accionar y discurso, considera pertinente señalar cuando otros no lo hacen.
El presidente Javier Milei reveló que, tras el triunfo de La Libertad Avanza en las elecciones porteñas, el exmandatario Mauricio Macri no se comunicó con él para felicitarlo. Señaló que, desde su perspectiva, es el perdedor quien debe saludar al ganador. No obstante, aclaró que si Macri llegara a llamarlo, atendería su llamada, ya que no considera que el vínculo entre ambos esté roto, a pesar de las tensiones que se generaron durante el tramo final de la campaña electoral.
Al referirse al escenario político que se viene, Milei apuntó que no se puede poner en riesgo la posibilidad de ganar la provincia de Buenos Aires y afirmó que el espacio libertario es el que puede imponerse sobre el kirchnerismo. A su vez, criticó decisiones del PRO, como el desdoblamiento de las elecciones en la Ciudad, al que calificó como un error estratégico. También cuestionó la contratación del asesor Antoni Gutiérrez Rubí, y comparó la estrategia del PRO con la que utilizó Sergio Massa en 2023, señalando que recurrieron a las mismas prácticas de ataques y desinformación.
Consultado por el uso de inteligencia artificial en un video de campaña y la tensión con el PRO por ese tema, Milei respondió que los medios de comunicación también generan desinformación y que no corresponde perseguir o regular a los usuarios de redes sociales por estos contenidos. En ese sentido, defendió la libertad de expresión en internet y criticó la idea de exigir identificación a todos los que producen contenidos anónimos, aludiendo a la historia de autores que escribieron con seudónimos.
Por último, al ser preguntado por la paralización de la obra pública, especialmente en el contexto de las recientes inundaciones en la provincia de Buenos Aires, Milei responsabilizó al peronismo por la situación estructural que vive el territorio. Afirmó que durante décadas se utilizó la obra pública como una excusa para la corrupción y explicó que su gobierno apuesta por un modelo en el cual la infraestructura sea desarrollada por el sector privado, similar al sistema utilizado en Chile y con incentivos como los que aplican en Suiza.











