La Justicia evalúa si hubo negligencia por parte del profesional que trataba a Laura Leguizamón, la mujer señalada por el asesinato de su esposo y sus dos hijos.
La investigación por el crimen de una familia en Villa Crespo sumó una nueva línea: el rol del psiquiatra que atendía a Laura Leguizamón, la madre acusada de matar a su esposo y sus dos hijos. La justicia analiza si hubo fallas en su seguimiento clínico y si estas pudieron haber influido en el desenlace fatal.
Leguizamón había comenzado tratamiento psiquiátrico en marzo, apenas dos meses antes del hecho. Tanto familiares como la empleada doméstica de la casa notaron alteraciones en su conducta, y los investigadores consideran que el profesional podría haber detectado señales de alerta.
Aunque no hay imputación formal, el fiscal del caso no descarta citar al psiquiatra para determinar si cumplió con los protocolos exigidos para este tipo de pacientes. El caso reabre el debate sobre la responsabilidad profesional ante episodios vinculados a la salud mental.











