Después de años de lucha por los derechos de su propia obra, Taylor Swift finalmente es dueña de sus grabaciones originales. La cantante estadounidense anunció este viernes que adquirió los masters de sus primeros seis álbumes, junto con sus videoclips, películas de conciertos, artes gráficas y canciones inéditas. En una carta publicada en su sitio web oficial, Swift describió el momento como uno de profunda emoción: “He estado llorando de alegría… desde que supe que esto realmente está sucediendo”.
La disputa comenzó en 2019, cuando Scooter Braun compró el sello Big Machine y, con ello, el catálogo de los seis discos que marcaron la primera etapa de la carrera de Swift. La artista denunció entonces que fue excluida de las negociaciones y que se le negó la oportunidad de adquirir su música. El conflicto se intensificó cuando Braun vendió los derechos a Shamrock Capital en 2020, operación que ella también rechazó por los beneficios que Braun seguiría recibiendo. Cinco años más tarde, Swift logró el acuerdo que siempre quiso: una venta directa y sin condiciones. “Estoy eternamente agradecida a Shamrock Capital por su honestidad y respeto. Ellos entendieron que esto no era un negocio cualquiera, sino mi historia”, expresó.
Este logro también pone en perspectiva su proyecto de regrabaciones, iniciado en 2021 bajo el sello Taylor’s Version, con el que buscó disminuir el valor comercial de sus antiguos masters. Hasta ahora, ya lanzó nuevas versiones de Fearless, Red, Speak Now y 1989, pero aún quedaban pendientes Taylor Swift (2006) y Reputation (2017). Sobre este último, admitió que todavía le resulta emocionalmente complejo recrearlo, aunque dejó abierta la posibilidad de compartir canciones inéditas de esa época. “Ahora todo esto será una celebración, no una reparación”, cerró Swift, marcando un nuevo capítulo de libertad artística en su carrera.











