Las intensas lluvias que azotaron el noreste del país esta semana dejaron a miles de personas sin hogar. Las provincias de Corrientes, Chaco y Santa Fe fueron las más afectadas, con crecidas de ríos que superaron niveles históricos. El gobierno nacional desplegó ayuda a través del Ejército y la Cruz Roja, que montaron centros de evacuación.

Los damnificados relatan haber perdido sus pertenencias en cuestión de horas. «Nos fuimos con lo puesto, el agua nos tapó la casa», dijo un vecino de Resistencia. Las autoridades locales trabajan contrarreloj para reforzar los diques y prevenir desbordes aún mayores.

Además de los daños materiales, hay preocupación por posibles brotes de enfermedades transmitidas por el agua estancada, como leptospirosis y dengue. El Ministerio de Salud activó protocolos de prevención y envió insumos médicos a la zona.

Organizaciones sociales piden que se acelere la asistencia y reclaman políticas de infraestructura que eviten futuras catástrofes. “Esto pasa cada vez que llueve fuerte. Hace años que pedimos obras hídricas y no nos escuchan”, expresó una referente barrial.

Tendencias