Un hombre en la provincia de Córdoba fue condenado a 13 años de prisión tras cometer un acto de extrema violencia contra su esposa. En un primer hecho, la agredió físicamente y le causó una lesión grave, dejándole una válvula implantada en la cabeza como consecuencia del golpe.
La Cámara en lo Criminal y Correccional de Córdoba condenó a Daniel Nicolás Herrera a 13 años de prisión por dos ataques premeditados contra su esposa, ocurridos en 2018 y 2019. En el primer incidente, Herrera emboscó a la mujer en un terreno aislado y la golpeó en la cabeza con un tubo metálico, simulando un accidente de moto. Este ataque provocó un traumatismo craneal severo que la dejó en coma y requirió la colocación de una válvula para aliviar la presión en su cerebro.
Un año después, cuando la víctima se encontraba en proceso de rehabilitación en su hogar, Herrera intentó interferir con el funcionamiento de la válvula acercándole un imán, advirtiéndole que eso podría causarle la muerte sin que nadie se enterara de su agresión. Este segundo ataque fue frustrado porque el imán no tenía la potencia necesaria para afectar el dispositivo, pero evidenció la persistencia y planificación de las agresiones contra la mujer.
El tribunal, compuesto por jueces y jurados populares, consideró que la conducta de Herrera constituyó un intento de homicidio calificado, junto con lesiones gravísimas, y valoró la peligrosidad del acusado y la violencia constante que ejerció sobre su esposa desde que ella tenía 14 años. Además, se destacó el impacto emocional y psicológico en los hijos menores, que quedaron privados tanto de su madre, que sobrevivió milagrosamente, como de su padre, ahora preso. La víctima permanece con secuelas neurológicas permanentes y dependencia médica.











