El biólogo molecular y divulgador destacó en una entrevista la importancia de identificar hábitos inconscientes y aplicar herramientas de neurociencia para transformar la vida personal y profesional. 

En una entrevista en Infobae en Vivo del 3 de julio de 2025, el doctor en biología molecular Estanislao Bachrach reflexionó sobre la dificultad de romper patrones automáticos que operan sin conciencia, destacando que “el cerebro solo quiere que sobrevivas, no que seas feliz”.

Según Bachrach, esos automatismos surgieron en los primeros Homo sapiens como estrategia para ahorrar energía y sobrevivir a amenazas —como el leopardo— lo que llevó al cerebro a priorizar la repetición y la rutina. “Cuando queremos pensar distinto… eso sería gastar energía”, explicó.

Puso en contraste hábito y rutina: mientras el segundo es una costumbre mecánica, los hábitos muchas veces operan a nivel mental y emocional, generando malestar sin que uno lo note. “En general culpamos al otro… pero no es mi mujer, soy yo que siempre pienso de la misma manera”.

Para romper esos automatismos, Bachrach propone aplicar disciplina, atención y práctica. Relató cómo en situaciones cotidianas, como soportar el tráfico, emplea una técnica de observación para cuestionar sus pensamientos y constatar que muchos no se ajustan a la realidad.

También instó a elegir con cuidado “qué batalla dar” —ya sea en la vida familiar, laboral o personal— y a recurrir a terapias, coaching o enfoques cognitivo‑conductuales para gestionar emociones como la ansiedad o la agresividad. Al respecto señaló que “nunca es tarde”, porque siempre se puede aprender.

Otro punto central de la charla fue la distinción entre reacción y respuesta. Recomienda pausar, respirar o distanciarse antes de actuar, un ejercicio útil tanto en lo cotidiano como en el deporte de alto rendimiento. Para los atletas, la clave es lo mismo: “estar en el presente”, consciente y enfocado.

Bachrach concluyó que estas herramientas no son fórmulas mágicas, pero sí prácticas que requieren práctica y constancia. “Hace siete años que aplico todo. Algunas cosas me funcionan, otras no, porque son herramientas”.

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