Muchos de los teléfonos móviles fueron hallados escondidos en lugares insólitos, como el interior de pavas eléctricas, dentro de dispensers de agua e incluso ocultos detrás de heladeras, en un intento evidente por evitar ser detectados durante el operativo.
Una investigación por el robo de un celular en Plaza Miserere terminó desencadenando un importante operativo policial en la galería “La Juanita”, ubicada en el barrio de Once. A través de la geolocalización del dispositivo, los agentes lograron rastrear su señal hasta una galería en la recova de la avenida Pueyrredón, donde encontraron varios locales sospechosos. El procedimiento concluyó con el hallazgo y secuestro de 137 teléfonos robados que estaban escondidos en lugares inusuales como pavas eléctricas, mochilas de inodoro, tachos de basura y hasta dentro de una escalera de acceso público.
Durante el allanamiento, ordenado por el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N.º 41, también se incautaron tablets, notebooks, dispositivos electrónicos de cobro y más de 600 chips de telefonía móvil. Además, los oficiales hallaron una computadora conectada a un celular que estaba ejecutando un programa de hackeo. En total, entre los dispositivos recuperados se contabilizaron 53 iPhone, 45 Samsung, 28 Motorola y otros modelos, junto a seis tablets y dos notebooks sin documentación.
Uno de los momentos más reveladores del operativo se produjo cuando una mujer se presentó en el lugar y logró recuperar su iPhone 15, cuya identificación coincidía con uno de los aparatos decomisados. Otro dispositivo tenía pegada una etiqueta con la leyenda “Robado + número de teléfono”, y al llamar al contacto, una mujer confirmó que pertenecía a su hermano, víctima de un robo reciente. Estos hallazgos reforzaron las sospechas de que el lugar funcionaba como centro de reventa de aparatos sustraídos.
En total, 17 personas fueron identificadas durante el operativo, incluyendo un ciudadano peruano con pedido de paradero activo por una causa federal vinculada a delitos informáticos. También fue identificado el encargado de la galería, cuyos datos aparecían en una denuncia previa por la compra de un iPhone robado. Todos los locales implicados fueron clausurados y los elementos tecnológicos quedaron bajo custodia judicial para avanzar con la causa.











