El gobernador de Salta volvió a exigir la reanudación de las obras en la Ruta Nacional 34 y cuestionó el centralismo que perjudica al norte. «Los salteños pagamos con cada litro de combustible para mantener las rutas nacionales, pero hoy esas obras están paralizadas», advirtió asegurando que dará la pelea por lo que le corresponde a la provincia.
El gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, renovó su reclamo al Gobierno Nacional por la falta de avances en las obras de la Ruta Nacional 34, una de las más transitadas del norte argentino. Con preocupación, la calificó nuevamente como “la ruta de la muerte” debido al alto índice de accidentes y al deterioro de la traza, que sigue sin recibir las mejoras necesarias para garantizar condiciones seguras de circulación.
Sáenz denunció que el centralismo en la gestión de la obra pública deja a las provincias del norte en una situación de desigualdad frente al resto del país. En ese sentido, recordó que los salteños aportan a través de cada litro de combustible para el mantenimiento de las rutas nacionales, pero hoy las obras de la 34 permanecen paralizadas, generando malestar y poniendo en riesgo la vida de quienes la transitan a diario.
El mandatario resaltó además que la Ruta 34 no solo es clave para la seguridad vial, sino también para el desarrollo productivo de la región, al ser un corredor estratégico para el transporte de bienes, la integración comercial y la conexión con países limítrofes. La falta de inversión, advirtió, impacta directamente en la competitividad del norte y en las oportunidades de crecimiento.
Finalmente, Sáenz aseguró que no se quedará callado y que seguirá dando la pelea para que Nación reactive las obras que le corresponden a Salta. “No pedimos privilegios, pedimos lo que nos corresponde”, enfatizó, marcando que este reclamo es una cuestión de justicia y de defensa de la vida y el progreso de todos los salteños.











