La escritora chilena participó del festival literario Filba en Buenos Aires y reflexionó sobre el paso del tiempo, el lenguaje en la literatura y la vigencia de los clichés en las representaciones femeninas. A sus 55 años, asegura que la experiencia no la volvió “más lista”, pero sí más consciente.
Meruane confesó que en su juventud estaba convencida de que moriría antes de los 30, por lo que siempre deseó envejecer. Hoy, lejos de esa predicción, celebra cada cumpleaños como una victoria sobre la muerte. “No es cierto que una se vuelva más inteligente, pero la experiencia sirve”, señaló.
La autora de Sangre en el ojo y Sistema nervioso destacó que su escritura parte de las palabras más que de las ideas. “La literatura es una construcción de lenguaje. Juego con el diccionario y con asociaciones que me llevan a personajes y metáforas inesperadas”, explicó, recordando cómo describió a una madre como una medusa a partir de ese ejercicio.
Crítica con ciertos autores consagrados, apuntó que figuras como Vargas Llosa o Cortázar construían personajes femeninos “cliché y de cartón”. Para ella, la búsqueda literaria debe diferenciarse del habla cotidiana o del lenguaje televisivo, ofreciendo un espacio para la complejidad y la ambigüedad.
Actualmente, Meruane reparte su vida entre Estados Unidos, Chile y España, y enseña en la Universidad de Nueva York. Desde allí observa cómo la literatura compite con fenómenos culturales masivos, aunque insiste en que todavía existe un público dispuesto a enfrentarse a un lenguaje exigente y transformador











