El esquema actual de distribución de fondos nacionales deja a la provincia con apenas la mitad de lo que aporta: de cada 100 pesos enviados al Tesoro, sólo regresan 51. Esta inequidad limita obras y servicios en el territorio. Frente a ello, el gobernador neuquino sostiene la continuidad de proyectos con recursos propios y plantea que la verdadera defensa debe darse en el Congreso, con Julieta Corroza y Pepé Ousset en el senado para impulsar leyes que beneficien a los neuquinos.
Desde su asunción, Figueroa impulsó un plan de administración austera que prioriza la finalización de obras en marcha y la asistencia a municipios con mayores necesidades, mientras se busca financiamiento alternativo para proyectos estratégicos. La Provincia avanzó en acuerdos con empresas privadas para infraestructura vinculada al desarrollo energético, y en gestiones con organismos internacionales para garantizar recursos en áreas sociales clave.
En paralelo, el mandatario advirtió que la falta de equidad en la coparticipación impacta directamente en la competitividad regional, dificultando inversiones en caminos, transporte y servicios básicos que acompañen el crecimiento poblacional. Por eso insiste en que la discusión legislativa es la vía para asegurar un piso más justo de recursos, y que contar con representantes propios en el Congreso será determinante para lograrlo.
La estrategia de Figueroa se centra en consolidar la autonomía financiera de Neuquén en el corto plazo, pero con una mirada puesta en transformar la distribución federal en el mediano plazo, para que la provincia no dependa únicamente de su capacidad de generar recursos, sino también de un sistema nacional más equilibrado.











