Un informe elaborado por la Fiscalía Especializada en Ciberfraudes del Ministerio Público Fiscal de la Ciudad de Buenos Aires advirtió un notable incremento de este tipo de delitos en los últimos meses. Según el relevamiento, cada vez son más los casos en los que jubilados resultan víctimas de estafas perpetradas por sus propios cuidadores, quienes aprovechan la relación de confianza para acceder a información personal. 

Un informe de la Fiscalía Especializada en Ciberfraudes (FISEC) del Ministerio Público Fiscal de la Ciudad de Buenos Aires, detectó este mes un patrón de consumos no autorizados realizados con tarjetas de adultos mayores. Los casos relevados muestran que las transacciones eran efectuadas sin el consentimiento de los titulares, lo que indica un aumento en las estafas dirigidas a este sector vulnerable.

En varios de estos hechos, los responsables resultaron ser los propios cuidadores de los ancianos, quienes tenían acceso a la información personal y financiera de sus protegidos. Aprovechando su posición de confianza, utilizaban las tarjetas para comprar productos en distintos comercios, apropiándose del dinero que correspondía a los jubilados o adultos mayores.

Además, en numerosas situaciones los cuidadores retiraban sumas importantes de dinero en efectivo de cajeros automáticos y no regresaban a los domicilios de las víctimas. Las imágenes de las cámaras de seguridad registraron a estos delincuentes mientras extraían el capital en las sucursales bancarias, evidenciando la modalidad de este tipo de estafa.

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