Los denominados “compradores ficticios” o testaferros actúan dentro del mercado legal de armas, adquiriendo el material de manera aparentemente legítima. Sin embargo, detrás de esas operaciones se esconde una práctica ilegal: las armas son luego transferidas o revendidas a terceros que no cuentan con la autorización correspondiente para portarlas o utilizarlas.

La Unidad Fiscal Especializada en la Investigación de Ilícitos relacionados con Armas de Fuego (UFIARM) elaboró un informe en el que advierte sobre el aumento de los llamados testaferros o “compradores ficticios” de armas. Se trata de personas que, pese a adquirir armamento de forma legal, lo transfieren de manera ilícita a terceros que no cuentan con autorización. El documento, dirigido por el fiscal general adjunto Gabriel González Da Silva, sistematiza datos de distintas investigaciones y busca ofrecer herramientas para detectar tempranamente estas maniobras de desvío hacia el mercado ilegal.

El informe señala que este fenómeno adquiere cada vez mayor relevancia y que los testaferros, siendo usuarios legítimos, cumplen un rol clave en el desvío de armas que pueden terminar en manos de organizaciones criminales. La UFIARM identificó patrones de comportamiento comunes en los casos analizados y presentó una serie de indicadores de riesgo que pueden ayudar a fiscalías y organismos de control a reconocer operaciones sospechosas, considerando aspectos como el domicilio declarado, la capacidad económica, la cantidad y tipo de armas adquiridas y el destino final del armamento.

Además, el documento advierte que estas maniobras pueden implicar otros delitos, como falsificación de documentos, asociación ilícita o contrabando, ya que suelen involucrar redes organizadas con distintos actores, entre ellos gestores y armerías. Con este trabajo, la UFIARM busca fortalecer las estrategias institucionales de prevención y control, promoviendo la cooperación entre organismos para frenar el desvío de armas y proteger la seguridad ciudadana.

Tendencias