El ingreso promedio del sector privado llegó a $1.798.332, con fuertes diferencias según sector, calificación y tipo de empleo, en un mercado laboral cada vez más fragmentado.
El salario promedio bruto del sector privado alcanzó en diciembre de 2025 los $1.798.332, con una suba interanual del 44,34%, de acuerdo con un relevamiento privado basado en avisos laborales, encuestas y datos oficiales. Si bien la desaceleración inflacionaria permitió que los ingresos formales empataran la inflación, la recuperación del poder adquisitivo fue parcial y desigual.
Los rangos salariales muestran que los perfiles técnicos y operativos continúan siendo los más demandados y mejor remunerados. A fines de 2025, un técnico de mantenimiento cobraba entre $1.450.000 y $1.800.000, un clarkista entre $1.100.000 y $1.350.000, administrativos entre $1.000.000 y $1.400.000, y operarios de depósito entre $820.000 y $990.000.
En paralelo, los indicadores oficiales reflejan un mercado laboral con múltiples escalones. El RIPTE, que mide el salario promedio de los trabajadores registrados estables, se ubicó en $1.611.851, mientras que el Salario Mínimo, Vital y Móvil alcanzó apenas los $334.800, evidenciando una marcada dispersión de ingresos.
Según estimaciones del Instituto de Desarrollo Económico y Social Argentino (IDESA), el salario privado registrado creció alrededor de 24% entre diciembre de 2024 y octubre de 2025, en línea con la inflación del período. De este modo, puede afirmarse que en 2025 el salario formal logró empatar el aumento de precios, aunque sin una recomposición significativa del poder de compra.
Distinta fue la dinámica del empleo informal. De acuerdo con datos del Indec, los ingresos de los trabajadores no registrados crecieron con mayor fuerza en 2025 y se ubicaron en un promedio cercano a los $500.000. Esta mejora respondió, en gran parte, a la desaceleración inflacionaria, ya que los salarios informales suelen ser los más castigados cuando los precios se aceleran y los que más rápido reaccionan cuando la inflación baja.
El informe concluye que, pese a la recuperación observada en 2025, los salarios informales apenas regresaron a niveles equivalentes a los de 2020. Con casi la mitad del mercado laboral en la informalidad, el deterioro acumulado sigue condicionando el clima social y económico, un desafío estructural que el gobierno deberá enfrentar si busca una mejora sostenida del ingreso y del empleo.











