Los Primeros Ministros de ambos países calificaron de inaceptables e irrespetuosas las declaraciones del presidente de Estados Unidos sobre el rol de las tropas aliadas en Afganistán.
La OTAN atraviesa un nuevo episodio de tensión interna luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, relativizara el papel de los soldados aliados durante la guerra en Afganistán. Las declaraciones, realizadas en una entrevista con Fox Business, generaron un rápido rechazo internacional y reavivaron las dudas sobre la cohesión de la alianza atlántica.
Trump sostuvo que las tropas no estadounidenses “se mantuvieron un poco atrás, alejadas de las líneas del frente”, una afirmación que fue interpretada por varios gobiernos europeos como una desvalorización del esfuerzo militar conjunto realizado tras los atentados del 11 de septiembre de 2001.
Entre las respuestas más firmes se destacó la de la Primera Ministra italiana, Giorgia Meloni, quien pese a su conocida afinidad política con el mandatario norteamericano calificó los dichos como “inaceptables”. A través de la red social X, recordó que Italia combatió junto a Estados Unidos y subrayó que su país perdió 53 militares en el marco de la misión de la OTAN.
En la misma línea se expresó el Primer Ministro noruego, Jonas Gahr Støre, quien consideró las declaraciones “irrespetuosas”. En un mensaje oficial, afirmó que los caídos, sus familias y quienes sirvieron en Afganistán merecen ser recordados con “verdad y respeto”, y destacó la participación de tropas noruegas de élite en zonas de alto riesgo durante dos décadas de conflicto.
El origen de la controversia se vincula con la crítica de Trump a la aplicación del Artículo 5 de defensa colectiva tras el 11-S, al sugerir que no fue correspondida con un compromiso real de los aliados. Sin embargo, registros históricos muestran que países como Reino Unido, Canadá y Dinamarca registraron elevadas tasas de bajas en provincias clave como Helmand y Kandahar.
Este nuevo cruce se suma a una serie de fricciones recientes entre Washington y sus socios europeos, que incluyen amenazas arancelarias y presiones diplomáticas en otros frentes. Para distintos analistas, el episodio refuerza la idea de que la política exterior del actual presidente estadounidense busca redefinir las alianzas tradicionales bajo un esquema más transaccional, tensionando los equilibrios históricos de la OTAN.











