La Policía y Gendarmería reprimieron la tradicional marcha de jubilados en las inmediaciones del Congreso. Hubo personas heridas, detenidos y un hombre con discapacidad que sufrió convulsiones quedó abandonado en el suelo.

La represión más intensa se produjo frente al Palacio Legislativo, cuando una hilera de efectivos avanzó contra los manifestantes con gas pimienta, y los enfrentamientos continuaron cuerpo a cuerpo. Varias personas fueron reducidas, arrojadas al piso y golpeadas con bastones, quedando en total indefensión.

La diputada del Frente de Izquierda, Myriam Bregman, relató que al salir de una reunión en el Congreso comenzó a sentirse el gas pimienta y que la situación obligó a todos a correr. Vio personas heridas y un manifestante con discapacidad, al que la Gendarmería dejó tirado en el piso mientras convulsionaba, hasta que pudieron asistirlo y trasladarlo al Hospital Ramos Mejía.

El padre Paco Oliveira también fue detenido por la Policía Federal durante algunas horas, escoltado por diputados de Unión por la Patria. Fue acusado de “resistencia a la autoridad”, pero su liberación se logró gracias a los videos registrados por legisladores y periodistas en el lugar.

El diputado Nicolás del Caño denunció la continuidad de “operativos multimillonarios para reprimir brutalmente” a jubilados y personas con discapacidad, recordando que este tipo de represión ocurre todos los miércoles en las marchas.

Del Caño llamó a redoblar la movilización y convocó a una gran marcha para el miércoles 11, cuando se tratará en el Senado la reforma laboral, advirtiendo que la ley propuesta representa un retroceso y una amenaza a los derechos laborales de los trabajadores.

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