El secretario de Energía afirmó que Washington podría superar los USD 10.000 millones anuales en comercialización de crudo, con impacto económico y geopolítico en la región.
El gobierno de Estados Unidos estima que las ventas de crudo venezolano administradas desde Washington podrían superar los USD 10.000 millones por año. Así lo afirmó el secretario de Energía, Chris Wright, al referirse al volumen de operaciones ya concretadas y a los acuerdos en curso.
Según explicó el funcionario, hasta el momento se comercializó petróleo por unos USD 1.000 millones y se firmaron compromisos adicionales por alrededor de USD 5.000 millones que se ejecutarían en los próximos meses. Proyectados a un año, esos montos permitirían superar holgadamente el umbral de los USD 10.000 millones.
Wright sostuvo que esos recursos servirían para impulsar la reconstrucción económica e institucional de Venezuela, tras la salida del depuesto presidente Nicolás Maduro. Entre los objetivos mencionó la recuperación de la economía, el restablecimiento de la prensa libre y la conformación de un gobierno representativo.
El esquema de comercialización también contempla el envío de un tipo de crudo específico, compatible con refinerías estadounidenses construidas en la década de 1970. De acuerdo con el funcionario, esto permitiría abaratar costos en sectores como la producción de asfalto y la construcción de infraestructura vial en Estados Unidos.
Desde Washington destacaron que la estrategia no implica presencia militar ni utilización de fondos del contribuyente estadounidense, y la definieron como una forma de diplomacia no convencional asociada al liderazgo del presidente Donald Trump.
El control de la venta del petróleo venezolano le otorgaría a Estados Unidos un instrumento de presión clave sobre Caracas, al tratarse de la principal fuente de ingresos del país sudamericano, en un contexto de reconfiguración política y económica tras la caída del antiguo régimen.











