El presidente francés cuestionó los ataques impulsados por Washington y Tel Aviv, los consideró fuera del marco legal internacional y ordenó medidas para proteger intereses europeos sin sumarse a la escalada bélica.

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, rechazó las acciones militares emprendidas por Estados Unidos e Israel contra Irán y sostuvo que se realizaron al margen del derecho internacional, por lo que no cuentan con el respaldo de París. Con esa definición, el mandatario marcó distancia de la estrategia promovida por Donald Trump y planteó una posición propia dentro del escenario internacional.

La postura francesa apunta a consolidar una “tercera vía”: evitar involucrarse en una ofensiva directa, pero al mismo tiempo reforzar la protección de sus ciudadanos, bases y aliados en la región. En esa línea, el gobierno dispuso un inédito movimiento de recursos militares para blindar sus activos estratégicos.

Entre las decisiones adoptadas figura el envío del portaaviones Charles de Gaulle al Mediterráneo, tras interrumpir ejercicios en el norte de Europa. También fueron desplegadas la fragata Languedoc y sistemas adicionales de defensa antiaérea en Chipre, luego del ataque que afectó a la base británica de Akrotiri.

La tensión creció tras un ataque con drones contra un hangar de una base naval francesa en el puerto de Abu Dabi, en los Emiratos Árabes Unidos. Aunque no hubo víctimas y los daños fueron materiales, el episodio encendió las alarmas sobre la vulnerabilidad de las instalaciones europeas en Medio Oriente.

En paralelo, Francia puso en marcha un operativo de repatriación para evacuar a sus ciudadanos de las zonas de riesgo. Los primeros vuelos arribarán a París en las próximas horas, en medio de un escenario incierto en el que varias capitales europeas buscan evitar quedar atrapadas en un conflicto de mayor escala.

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