El Pentágono informó al Congreso que los primeros días de operaciones implicaron un gasto multimillonario que podría aumentar a medida que se sumen costos logísticos y de despliegue.
Los primeros seis días de la ofensiva militar estadounidense contra Irán ya demandaron más de 11.300 millones de dólares, según estimaciones presentadas por el Pentágono ante el Congreso. La cifra refleja el costo inicial de las operaciones, aunque funcionarios admiten que el monto final será mayor cuando se incluyan otros gastos vinculados al despliegue militar.
El cálculo oficial contempla principalmente el uso de armamento, logística operativa y acciones militares directas realizadas durante la primera semana del conflicto. Sin embargo, no incorpora todavía los costos previos al inicio de los ataques, como el traslado de tropas, equipamiento y sistemas de apoyo.
Por ese motivo, legisladores de ambos partidos en Estados Unidos anticipan que el gasto total continuará aumentando en las próximas semanas, a medida que el Pentágono complete el análisis de los desembolsos acumulados desde el inicio de la operación.
Entre los sistemas utilizados en los bombardeos figuran las bombas planeadoras de precisión AGM-154, consideradas armamento de alta capacidad. Cada una de estas municiones tiene un costo que oscila entre 578.000 y 836.000 dólares, lo que contribuye significativamente al total del gasto militar.
Informes presentados previamente ante el Congreso también señalaron que solo durante los dos primeros días de ataques —realizados en coordinación con Israel— se emplearon aproximadamente 5.600 millones de dólares en municiones, una cifra que ilustra la magnitud financiera de la operación.











