En su primera misa de Domingo de Ramos, el pontífice lanzó un mensaje contundente en medio de la escalada de tensiones en Medio Oriente.

El papa León XIV cuestionó con firmeza a los líderes que apelan a argumentos religiosos para justificar conflictos armados, durante su primera Misa de Domingo de Ramos en la Plaza de San Pedro.

Ante miles de fieles, el pontífice advirtió que Dios no avala la violencia y sostuvo que las oraciones de quienes promueven la guerra no son escuchadas, en un mensaje con fuerte impacto en el actual contexto internacional.

Las declaraciones se dieron en medio del recrudecimiento de las tensiones en Medio Oriente y fueron interpretadas como una crítica indirecta a dirigentes que han invocado fundamentos religiosos para respaldar acciones militares.

Durante su homilía, León XIV también remarcó que nadie puede utilizar la figura de Dios para legitimar ataques armados, reforzando su postura en favor de la paz y el diálogo entre las naciones.

El mensaje incluyó una referencia al obispo italiano Antonio “Tonino” Bello, recordado por su defensa de la paz y su oposición a la Guerra del Golfo, lo que aportó un marco histórico a su posición.

El inicio de la Semana Santa estuvo atravesado por el impacto del conflicto, con celebraciones limitadas en algunas regiones y la cancelación de actividades religiosas en Jerusalén por razones de seguridad, en un escenario que refuerza el llamado del pontífice a la desescalada.

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