Vecinos denuncian el deterioro de calles, la presencia constante de baches y la falta de obras concretas, en un contexto donde, pese a los anuncios oficiales, persisten los problemas estructurales y no se registran mejoras sostenidas en la ciudad.
Vecinos de distintos barrios coinciden en el diagnóstico: baches que se multiplican, arreglos provisorios que no resisten el paso del tiempo y sectores donde directamente la transitabilidad se vuelve cada vez más compleja. La situación se agrava en días de lluvia, cuando muchas calles se vuelven intransitables y afectan no solo la circulación, sino también el acceso a servicios básicos.
A pesar de los anuncios oficiales sobre planes de obra pública, en la práctica no se perciben mejoras sostenidas. Las intervenciones suelen ser puntuales y de corto alcance, lo que genera una sensación de abandono en amplios sectores de la ciudad. En ese contexto, crecen los cuestionamientos sobre las prioridades de la gestión municipal.
El impacto no es solo urbano. El estado de las calles también afecta la actividad comercial, encarece el mantenimiento de vehículos y complica la logística diaria de quienes trabajan o estudian. Para muchos vecinos, se trata de un problema estructural que lleva años sin resolverse y que requiere una planificación integral, más allá de reparaciones aisladas.
La situación reabre el debate sobre la gestión de los recursos y la ejecución de obras en la ciudad. Mientras persisten las dificultades en infraestructura básica, aumentan las demandas de los vecinos por soluciones concretas y sostenidas en el tiempo.
En este escenario, la gestión de Soria enfrenta un desafío creciente: dar respuestas a una problemática que impacta directamente en la calidad de vida y que, lejos de resolverse, sigue acumulando reclamos en distintos puntos de General Roca.











