Más de 500.000 conductores ya trabajan en plataformas de movilidad. Muchos llegan tras quedar fuera del sector público o privado, aunque la rentabilidad sigue en debate.

El trabajo en aplicaciones de movilidad y reparto se consolidó como una alternativa para quienes quedaron fuera del mercado laboral formal. Actualmente, se estima que más de 500.000 conductores operan en distintas plataformas, incluyendo a miles de taxistas que se incorporaron a estos sistemas.

El fenómeno se explica, en parte, por la expulsión de trabajadores tanto del sector privado como del Estado en los últimos años. Ante la falta de opciones, muchos optaron por invertir en un vehículo y registrarse como monotributistas para generar ingresos, ya sea de forma exclusiva o como complemento.

El crecimiento también se refleja en otras modalidades, como el uso de motos, donde decenas de miles de personas se sumaron desde 2023. Además, migrantes recientes encontraron en estas aplicaciones una vía rápida de inserción laboral, especialmente en actividades de reparto y transporte.

Sin embargo, la expansión del sector no fue acompañada por una mejora en la rentabilidad. Conductores advierten que las tarifas por viaje han caído, lo que obliga a trabajar más horas para sostener ingresos. En muchos casos, la actividad se convierte en una solución de corto plazo más que en una opción estable.

Los costos operativos representan otro desafío significativo. El combustible puede absorber cerca de un tercio de lo facturado, mientras que quienes alquilan vehículos enfrentan gastos elevados que reducen aún más el margen de ganancia.

En este contexto, las aplicaciones siguen creciendo en volumen de usuarios y trabajadores, pero el modelo plantea interrogantes sobre su sostenibilidad a largo plazo y las condiciones laborales de quienes dependen de estas plataformas para subsistir.

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