El conglomerado familiar ganó protagonismo en sectores estratégicos de la economía tras quedarse con el control de Transener y posicionarse en la disputa por la principal vía navegable del país.
El Grupo Neuss se consolidó como uno de los actores empresariales de mayor crecimiento desde la llegada de Javier Milei a la presidencia. Con fuerte presencia en energía e infraestructura, el conglomerado familiar pasó de sus orígenes en el negocio de bebidas a competir por áreas consideradas estratégicas para la economía nacional.
La empresa quedó recientemente en el centro de la escena tras adquirir el control de Transener, la firma encargada de operar la red troncal de alta tensión eléctrica. La operación se concretó a través de Edison Energía y Genneia, que compraron la participación estatal en Citelec por 356 millones de dólares, según la resolución publicada por el Ministerio de Economía.
Dentro de Edison Energía aparecen los hermanos Juan y Patricio Neuss, junto a empresarios ligados al Grupo Newsan. En el sector político y empresarial crecieron además las versiones sobre la cercanía del grupo con Santiago Caputo, uno de los principales asesores del oficialismo.
La incorporación de Transener representa un paso clave para el conglomerado, que en los últimos meses también avanzó sobre distintas áreas del negocio energético. A través de Edison Energía, el grupo obtuvo las concesiones de las represas Alicurá y Cerros Colorados, además de sumar la central hidroeléctrica Potrerillos, en Mendoza.
Con este crecimiento, el Grupo Neuss comenzó a mirar ahora otro de los negocios más relevantes de la infraestructura argentina: la Hidrovía del Paraná. El proceso de privatización impulsado por el gobierno prevé una concesión por 25 años para el dragado y balizamiento de la vía navegable, un negocio multimillonario vinculado al comercio exterior.
En paralelo, distintos empresarios ligados al sector portuario también buscan posicionarse en la futura licitación. Entre ellos aparecen referentes con intereses en terminales de Rosario, Bahía Blanca y Tierra del Fuego, en medio de una creciente disputa por el control de los principales corredores logísticos del país.











