Las tareas de rescate continúan entre los escombros mientras crece la cifra de víctimas. La comunidad internacional comenzó a enviar asistencia humanitaria al país.

Al menos 589 personas murieron, 2.980 resultaron heridas y otras 157 permanecen desaparecidas tras los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 que sacudieron Venezuela. Los sismos afectaron principalmente a Caracas y al estado de La Guaira, donde además se registraron unas 200 personas atrapadas bajo estructuras colapsadas y más de 200 réplicas posteriores.

Las autoridades declararon a La Guaira como zona de desastre natural y confirmaron que unas 2.927 familias fueron damnificadas, mientras que al menos 250 edificios sufrieron daños o quedaron destruidos. También se habilitó una línea especial para recibir denuncias sobre personas desaparecidas y coordinar las tareas de búsqueda.

En medio de la emergencia, equipos de rescate, bomberos y fuerzas de seguridad mantienen los operativos para localizar sobrevivientes entre los escombros. En paralelo, se registraron saqueos en comercios y viviendas afectadas de La Guaira, donde grupos de personas sustrajeron alimentos, medicamentos y otros productos.

La tragedia generó una rápida respuesta internacional. Estados Unidos anunció un paquete de asistencia por 150 millones de dólares y el envío de brigadas de rescate, mientras que el papa León XIV, Francia, España, Colombia, Naciones Unidas, la Unión Europea y el Banco Mundial también comprometieron ayuda humanitaria y apoyo técnico para afrontar la catástrofe.

Las autoridades venezolanas insistieron en que la prioridad continúa siendo el rescate de personas con vida y llamaron a la población a mantener la calma mientras avanzan las tareas de asistencia en las zonas más afectadas.

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