Vecinos de Unter y Quintu Panal, entre ellos muchos jubilados, denuncian montos millonarios y cuotas difíciles de afrontar por la pavimentación. Ante los reclamos, lejos de ofrecer una solución que aliviaría la carga a los roquenses, la respuesta de Soria fue tajante: “Sé lo que es la necesidad de necesitar asfalto, pero esos son los valores”.

El conflicto se originó a partir de obras de asfalto impulsadas bajo el sistema de contribución por mejoras, luego de la paralización del financiamiento nacional para infraestructura. Según informó el propio Municipio, en Unter el proyecto contemplaba la pavimentación de 44 cuadras, equivalentes a 27.500 metros cuadrados, con un presupuesto estimado inicialmente superior a los $2.000 millones. El costo sería abonado por los frentistas según la superficie del lote, los metros lineales de frente y el cordón cuneta correspondiente.

La propuesta generó un fuerte rechazo en el barrio. Tras la instancia de consulta, la mayoría de los vecinos se pronunció en contra de avanzar con la obra: 208 frentistas votaron por el “no” y 113 a favor. Entre los argumentos, los vecinos señalaron la imposibilidad de asumir deudas de varios millones de pesos por propiedad, con valores que en algunos casos llegaban a entre $4 y $6 millones.

En Quintu Panal, la situación fue distinta: allí la obra ya se encuentra en marcha. El proyecto incluye 22 cuadras de pavimento y obras complementarias, con un presupuesto oficial superior a los $1.500 millones. Sin embargo, vecinos del sector denunciaron que no fueron informados con claridad sobre el costo real antes de la apertura del registro de oposición y que comenzaron a recibir montos mucho más altos de lo esperado.

Según plantearon los frentistas, en algunos casos el costo total por propiedad llegó a los $12 millones, mientras que los planes de financiación podían derivar en cuotas cercanas a los $500.000 mensuales durante varios años. Para muchas familias, y especialmente para jubilados con ingresos fijos, esos valores son directamente imposibles de afrontar.

Ante los reclamos, el Municipio defendió el esquema aplicado. La intendenta María Emilia Soria sostuvo que los valores responden al costo actual del pavimento y remarcó que la obra pública dejó de contar con el financiamiento nacional que tenía años atrás. “Yo vivo en calle de tierra, así que yo sé lo que es la necesidad de tener asfalto, pero esos son los valores”, afirmó.

Desde la gestión municipal también señalaron que existen alternativas de pago, descuentos por cancelación anticipada y planes diferenciales para jubilados y pensionados. Sin embargo, los vecinos cuestionan que esas opciones no resuelven el problema de fondo: el traslado de una carga millonaria a familias que, en muchos casos, no cuentan con ingresos suficientes para sostenerla.

El reclamo también abrió una discusión sobre la forma en que se informa y se consulta a los vecinos antes de ejecutar este tipo de obras. En Quintu Panal, los frentistas sostienen que no conocían el costo final al momento de decidir si se oponían o no al proyecto. En Unter, en cambio, el rechazo mayoritario frenó por ahora el avance de la pavimentación.

Mientras el Municipio insiste en que el esquema responde a una modalidad legal de recupero de obra, los vecinos denuncian que el costo es desproporcionado y que los planes de pago terminan convirtiendo una mejora urbana en una deuda difícil de sostener.

La tensión expone un debate de fondo en Roca: cómo financiar obras necesarias sin que el peso económico recaiga de manera asfixiante sobre los propios frentistas. Para los barrios afectados, el reclamo no es contra el asfalto, sino contra una modalidad de cobro que consideran injusta, inconsulta y alejada de la realidad económica de muchas familias roquenses.

Fuente: https://www.rionegro.com.ar/politica/el-costo-del-asfalto-desperto-un-fuerte-debate-en-roca/

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