Se reanudó la lectura de cargos contra la expresidenta y los demás acusados. El Ministerio Público sostiene que la firma no tenía estructura comercial y se financiaba casi exclusivamente con fondos de contratistas del Estado.

En el marco del juicio por la causa Hotesur – Los Sauces, se retomó la lectura de los cargos contra los 19 acusados, entre los que se encuentran la expresidenta Cristina Kirchner y su hijo Máximo. Dada la extensión del requerimiento fiscal, el presidente del Tribunal Oral Federal N° 5, José Michilini, estimó que esta fase inicial de lectura de acusaciones demandará unos diez días hábiles.

Según la fiscalía, la inmobiliaria familiar funcionó como una pantalla para canalizar fondos ilícitos provenientes de la obra pública. En la audiencia detallaron que el 88% de los ingresos de la firma por alquileres provenían de empresas ligadas a Lázaro Báez y al grupo Indalo.

Para sostener la acusación, los fiscales señalaron que la empresa no tenía una sede real ni estructura comercial. El expediente indica que, durante varios años, el único empleado registrado fue el jardinero personal de Cristina Kirchner, quien declaró trabajar directamente en la residencia de la exmandataria y desconocer la administración de la sociedad.

El debate oral, que los principales imputados siguen de forma virtual, pasó a un cuarto intermedio tras repasar estos contratos. Las audiencias se reanudarán el lunes 2 de noviembre para continuar analizando el entramado societario.

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