El presidente estadounidense advirtió que es “muy improbable” extender el alto el fuego más allá de esta semana y condicionó cualquier decisión a un acuerdo de paz.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que es “muy improbable” que extienda el cese al fuego de dos semanas con Irán si no se alcanza un acuerdo en los próximos días. La tregua, anunciada el 7 de abril, vencerá el miércoles por la noche, tras una breve prórroga respecto del plazo inicial.
En ese marco, el mandatario sostuvo que no flexibilizará su postura y remarcó que no aceptará condiciones apresuradas. “No voy a dejar que me presionen para lograr un mal acuerdo”, aseguró, al tiempo que anticipó que, sin entendimiento, es esperable una reanudación de las hostilidades.
Uno de los puntos más sensibles es el bloqueo del Estrecho de Ormuz, que continuará cerrado hasta que se firme un pacto. Trump afirmó que Irán busca su reapertura, pero dejó en claro que no dará marcha atrás sin garantías, en un contexto donde la medida impacta de lleno en el comercio energético global.
La tensión ya se refleja en los mercados internacionales, con una suba en los precios del petróleo, mientras fuerzas estadounidenses intensifican su presencia en la zona. Durante el fin de semana, la Armada de Estados Unidos interceptó un buque con bandera iraní, en una señal de endurecimiento del conflicto.
Desde Teherán, el canciller Abbas Araghchi advirtió que su país evaluará los próximos pasos “teniendo en cuenta todos los aspectos”. Además, cuestionó lo que calificó como acciones provocadoras y contradicciones en la postura estadounidense, que dificultan avanzar en la vía diplomática.
En paralelo, actores internacionales como Rusia y Pakistán impulsan gestiones para sostener el alto el fuego y evitar una escalada mayor. Sin embargo, el escenario sigue siendo incierto y marcado por la desconfianza, mientras crece el riesgo de un nuevo ciclo de enfrentamientos en la región.











