El incremento sostenido de tarifas por encima de la inflación impacta en la demanda: los viajes cayeron 11% en marzo y 21% en abril.

El transporte público en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) atraviesa un escenario de aumentos sostenidos y caída en la cantidad de usuarios. En el último año, las tarifas de colectivos registraron subas superiores a la inflación, lo que derivó en una disminución significativa de pasajeros: un 11% menos en marzo y un 21% en abril en comparación interanual.

A partir del 1 de mayo, los boletos volverán a aumentar un 5,4% tanto en la Ciudad como en la Provincia. Con esta actualización, el viaje mínimo en la Ciudad superará los $750, mientras que en territorio bonaerense se acercará a los $920, manteniendo la brecha tarifaria entre ambas jurisdicciones.

El esquema vigente establece incrementos mensuales atados a la inflación más un adicional de dos puntos porcentuales, mecanismo que se aplica a las líneas bajo órbita porteña y bonaerense. En paralelo, las líneas nacionales continúan con un sistema diferenciado definido por la Secretaría de Transporte.

El impacto no solo se refleja en la menor cantidad de viajes, sino también en el peso del transporte dentro del presupuesto familiar. En marzo, una familia tipo destinó más de $100.000 mensuales a este rubro, que ya representa el mayor gasto dentro de la canasta de servicios.

La caída en la demanda se explica por múltiples factores: la pérdida de poder adquisitivo, el encarecimiento del boleto —que creció muy por encima de los salarios— y la reducción de frecuencias, lo que impulsa a los usuarios a optar por alternativas como aplicaciones de transporte, bicicletas o motos.

Los datos más recientes muestran que en abril viajaron poco más de 7,2 millones de pasajeros por día hábil, muy por debajo de los niveles del año pasado y también de la última década. En este contexto, el sistema funciona con una demanda sensiblemente menor, mientras el sector continúa en disputa entre distintos grupos empresarios.

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